Introducción
En el mundo actual, en el que la información se incrementa exponencialmente año tras año, la Formación aparece como una necesidad ineludible que debe mantenerse a lo largo de toda la vida laboral.
Sin embargo, y especialmente en la formación de postgrado, existen situaciones y circunstancias que dificultan este acceso a la formación. La distancia geográfica, la movilidad, la organización del tiempo, o determinadas condiciones sociales o humanas son algunas de ellas.
La Formación a Distancia ha tratado de resolverlas, liberando a los alumnos de los condicionantes de espacio y tiempo. Ha sido un avance importante, pero ha traído consigo algunos problemas nuevos: es una formación con una baja capacidad interactiva, que no puede responder con rapidez a las dificultades que se plantean en el aprendizaje, y que conducen a una sensación de aislamiento y desamparo.
La utilización de Redes Digitales supone un avance importante en la Formación a Distancia. El potencial de interactividad de las comunicaciones digitales, palían de manera importante la sensación de aislamiento del alumno, y posibilitan una respuesta rápida a sus dudas y dificultades.
La cohesión grupal se ve reforzada por los foros de debate o los chat, y la comunicación, en el interior del sistema educativo, se hace más fluida. Por otro lado, la información no se encuentra ya en lugares estáticos a donde hay que desplazarse para encontrarla. Ahora, es la información la que llega hasta los usuarios en el lugar donde se encuentren. Las bibliotecas, las aulas de formación, llegan hasta nuestra propia casa. Esto supone una revolución educativa. A la que es necesario responder adaptando los programas de formación a un contexto multimedia y digital.
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